Protestas, agitaciones y un choque de narrativas: Así vamos con la COP30

BELÉM, Brasil — La Cumbre Climática de la ONU en Belém vivió momentos de tensión en su cuarto día de arranque el pasado martes 11 de noviembre por la noche, cuando un grupo de manifestantes, principalmente integrantes y líderes indígenas de la etnia Mundurukú, forzaron su entrada al recinto de la COP30, portando carteles que exponían mensajes como “nuestros bosques no están en venta” y gritando consignas como:

“No necesitamos que nos inviten porque estamos en nuestra casa”

Según informó la ONU a la BBC, los manifestantes cruzaron las primeras barreras de seguridad del recinto e irrumpieron en la Zona Azul exigiendo una reunión con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.

El incidente estalló en un momento en el que aumenta el cuestionamiento sobre el rumbo y la utilidad de las cumbres climáticas, un sistema que enfrenta críticas por su lentitud y por la distancia entre los compromisos diplomáticos y la realidad de la crisis ambiental.

“Estamos indignados”

La sensación de urgencia que expresan las comunidades indígenas Mundurukú y de las aldeas de Itaituba y Jacareacanga contrasta con el clima que predomina en las salas de negociación.

Aunque en la COP de Dubái, hace dos años, los países asumieron por primera vez el compromiso de una transición “progresiva” para dejar atrás los combustibles fósiles, la discusión sobre los mecanismos y los plazos para materializar ese objetivo no figura en la agenda formal de la actual conferencia, por lo que el tema se ha convertido, en la práctica, en el gran asunto del que nadie quiere hablar.

Entre las principales quejas de esta protesta se repitió la falta de protección efectiva para los territorios y la presión constante de proyectos extractivos que, denuncian, continúan apropiándose sin consulta previa.

Además, los manifestantes, entre quienes participaron profesionales del sector sanitario, también levantaron la voz con la consigna: La crisis climática es una crisis de salud”

Una mujer indígena sostiene una imagen mientras se manifiesta a favor de la protección de la Amazonía frente a la sede de la COP30, la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas, el viernes 14 de noviembre de 2025, en Belém, Brasil.
 © Fernando Llano / AP

“Esto genera indignación entre nosotros. Nuestros territorios están siendo violados todos los días. Cuando hablamos de clima, tenemos que hablar de salud. Nuestro río Tapajós está siendo privatizado por el Gobierno de Pará y el Gobierno federal. Privatizado para que las barcazas puedan navegar por el corredor fluvial. Nos quitarán nuestras rocas, nuestros peces, nuestros alimentos y nuestros lugares sagrados”, afirmó a medios el chamán Nato Tupinambá.

Pocas regiones experimentan con tanta intensidad el impacto del cambio climático en la salud pública como la Amazonía, donde se ubica Belém y que en 2024 enfrentó una sequía sin precedentes, agravada por decenas de incendios forestales.

La crisis desatada por ambos fenómenos no sólo elevó drásticamente los casos de afecciones respiratorias (como neumonía o bronquiolitis), sino que también impulsó un repunte del dengue, favorecido por el aumento de las temperaturas que acelera la reproducción del mosquito transmisor.

“Viví décadas en Belém y nunca tuve dengue; ahora todo el mundo lo padece… se volvió una enfermedad urbana”, afirmó a EFE la infectóloga Lena Peres, de 63 años, funcionaria del Ministerio de Salud de Brasil. 

Hoy crece el consenso de que estas cumbres deberían replantearse y, quizá, reducir su escala. 

Al final, para muchos países las decisiones ya no pasan por grandes declaraciones multilaterales, sino por elegir entre sumarse a la revolución de energías limpias que encabeza China o reforzar su dependencia de los combustibles fósiles.

Así, en este nuevo escenario, numerosos analistas sostienen que la descarbonización del futuro no se definirá tanto en plenarias multitudinarias como en acuerdos económicos bilaterales, un giro que podría transformar no solo esta edición de la COP, sino también la forma misma en que estas conferencias operarán en los próximos años.

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